miércoles, 4 de marzo de 2009

Palabras nuevas

Palabras nuevas, del ahora y de la inmediatez.

Las aprendo de los jóvenes, los que pueblan las aulas, las calles, los bares, la famila, los nuevos peatones tecnológicos que circulan entre autos motos y bicis aislados pero conectados a sus Mp3, iPods, iPhones, teléfonos celulares, teléfonos manos libres.

Voraces consumidores de herramientas tecnológicas que ya no mandan cartas sino mails o mensajes de textos, que no esperan el momento para hablar por teléfono sino que llaman en cualquier momento o lugar, ni piden libros prestados en bibliotecas sino que usan "encarta", y no copian la información, la imprimen.

En todas estas actividades, en toda esta agilización el lenguaje tuvo heridas, lo recortaron, lo emparcharon, le quitaron eñes, las pe, las eses, cambian c por k, la h no cuenta y las vocales se acomodan a las circunstancias.

Se introdujeron voces como "blog", "chat", "e-book", "cuenta de correo", "dirección", "dominio", "hipervínculo", "hacker", "intranet", "bajar", "descargar", "inalámbrico", "manos libres", "móvil", "buzón de voz", "SMS" y "rellamada".

Las nuevas tecnologías "exigen" palabras correctas para realizar la búsqueda y los hombres en su "cosmos" en su lugar de pertenencia, se adueñan del idioma y lo resignifican, lo "tunean" con sus emoticones con sus quiebres, mutilaciones y parches.

Los adolescentes utilizan un novedoso "diccionario"(http://www.lonuncavisto.com/moviles/diccionario/abreviaturas) que ha sido -para ellos - el mejor invento de los últimos tiempos. Sobre todo si se piensa en que enviar un mensaje de texto sale bastante más barato que una llamada . Y si a esto se le suma que por cada mensaje tienes una cantidad limitada de caracteres, mucho mejor decir "ora" que "ahora", o "q cntay" que "qué contas". Eso sí, padres, profesores y "académicos de la lengua" quedamos medio desorientados con este "idioma" abreviado y, a veces, hasta inentendible.

Este abreviar, emparchar, suprimir les garantiza velocidad y ahorro. Los conecta en el momento, al instante. Es paradójico, cuánto más jóvenes más apurados, más instantáneos.
Es tal la contaminación del lenguaje del chat o del mensaje de texto que hoy en las aulas las abreviaturas pueblan la escritura formal, están en la toma de apuntes, en el dictado, en la tarea, en los exámenes.


¿Qué haremos con la lengua? ¿Hablarla, escribirla, tan correcta y perfecta, para ayudarla a sobrevivir? ¿O convivimos con dos formas de decir y escribir?